Orejas

OREJAS

¿Cómo corregir los defectos de las orejas?

Las orejas son una de las partes del cuerpo más relevantes. Por un lado, porque albergan los órganos del oído y, por el otro, porque son unos de los rasgos definitorios de la cabeza. Forman parte, sin duda, de la carta de presentación de cualquier persona.

Sin embargo, se trata de unas áreas corporales de estética controvertida. Si bien no existe un concepto de orejas bellas, sí lo hay de las antiestéticas. Por consiguiente, todas las que resalten, van a salirse del canon de lo aceptable en estética.

Sobresalen, por tanto, las orejas que no se ajustan al formato que consideramos como normal. Y normal, en este sentido, significa estándar. Los tamaños, las formas y las proyecciones que no se ajusten a lo homologable van a llamar, indefectiblemente, la atención.

Cuando unas orejas llaman la atención, se debe a que generan distorsión. Se observan, en algún aspecto, como desviadas. La captación de estas asimetrías puede terminar ocasionando complejos a quienes las padecen.

Los prejuicios que tienen algunas personas sobre las orejas que se salen de lo común pueden crear inseguridades. Por consiguiente, no es extraño que haya quienes busquen remediar este defecto. Para solucionar esta clase de inconveniente físico, solo queda recurrir a la cirugía.

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Tipos de orejas

Las tipologías de orejas existentes se pueden clasificar en función de sus dimensiones, su forma y su proyección. En algunos casos, incluso se puede dar la combinación de dos defectos distintos. Estos defectos pueden contemplarse en una sola oreja o ambas. A continuación, hacemos un repaso de las diferentes anomalías que se pueden manifestar en las orejas.

Por lo que respecta a su tamaño, existen orejas largas, medias y pequeñas. En cuanto a sus formas, las hay redondeadas, verticales, puntiagudas, con el lóbulo prominente y el de caracol e inclinadas. Finalmente, por cómo se proyectan, son reconocibles las pegadas y las separadas.

Cuando se trata de corregir los defectos de las orejas, hay ejemplos en los que se suelen justificar las intervenciones. Es, por ejemplo, el caso de las despegadas. Se encuentran demasiado separadas de la cabeza, lo que afecta a la autoestima. Se trataría de reducir la visibilidad de estas orejas de soplillo. La otoplastia sería la intervención más recomendable para este inconveniente.

La criptotia implica una gran inclinación de las orejas. Se da cuando el borde superior se observa excesivamente pronunciado. Tener las orejas demasiado pequeñas puede generar que se bloquee el canal auditivo. Esta microtia ha llegado a manifestarse incluso en la ausencia de orejas.

Igual que en la criptotia y microtia, la otoplastia es la solución preferente para las orejas puntiagudas. Son las que parecen de elfo. Por su parte, las anomalías en el lóbulo requieren lobuloplastia. Estas alteraciones pueden ser congénitas, pero también haberse producido tras accidentes o usos disfuncionales de pendientes.

Tratamientos y operaciones para las orejas

En cuanto a los tratamientos para remodelar las orejas, dos destacan sobre el resto. Son la otoplastia tradicional y la lobuloplastia. Mientras la primera se adapta a diferentes defectos en los cartílagos, la segunda se centra en los lóbulos. Ambas pueden desarrollarse a partir de los cinco años, cuando la oreja haya adoptado su forma definitiva. A continuación, un repaso a las distintas técnicas que se pueden poner en práctica para solventar estos inconvenientes.

Moldeado de orejas
Vale la pena comenzar por las opciones que no requieren pasar por quirófano. Una clásica, ya en desuso, era el entablillado. Se llevaba a cabo en bebés recién nacidos para corregir sus orejas de soplillo.

Un método que bebe del anterior es el moldeado. Consiste en colocar un receptáculo de silicona blanda alrededor de las orejas. Mediante unos retenedores, se irá dando forma al cartílago. Hay que mantener este dispositivo pegado con cinta adhesiva durante mes y medio. Esta opción solo puede realizarse antes de que el bebé cumpla tres semanas.

Earfold
Se presenta en estas líneas otra alternativa que no requiere cirugía. Solo hacen falta veinte minutos con el fin de obtener resultados para toda la vida. Se tiene que realizar una incisión de únicamente 4 mm para introducir una especie de grapa.

Esta grapa está hecha de materiales como el oro macizo (en su recubrimiento) y la aleación de titanio y níquel. Una vez se cierra mediante sutura, va a permitir un pliegue extra en la oreja. De esta forma, se pega y se alinea con naturalidad la oreja.

Otoplastia
Se revela como la más tradicional y efectiva operación quirúrgica para la remodelación auricular. Su naturaleza va a depender del defecto concreto que se deba subsanar. No obstante, su metodología consiste siempre en la realización de una incisión para la extirpación de una parte del cartílago. Anteriormente, este ha sido esculpido con la intención de lograr la forma deseada. Se administran anestesia local y sedación.

En función de las necesidades de la operación, esta puede tardar más o menos. Lo normal es que dure entre 45 y 90 minutos. Una vez concluida, solo queda una ligera cicatriz tras la oreja que, durante los primeros días, deberá estar cubierta con una cinta. Es posible reincorporarse a la rutina habitual en pocas jornadas.

Lobuloplastia
Por su parte, la lobuloplastia supone una intervención más específica. Como su propio nombre indica, pretende la remodelación del lóbulo. Puede, por ejemplo, recomendarse en casos de lóbulos rasgados. Se producen cuando se ha alargado excesivamente el agujero del pendiente, lo que puede romper pieles de esa área.

Una vez se han quitado los tejidos desgarrados, se procede a reconstruir totalmente el lóbulo. Esta operación dura alrededor de una hora, en la que solo se precisa anestesia local. En unos cinco días, el intervenido está en disposición de retomar sus actividades comunes.

En definitiva, las disfunciones en el aspecto de las orejas tienen solución. Así, se mejora su estética, lo que potencia la autoestima de los afectados. Por lo general, estas reconstrucciones implican pasar por el quirófano. En este sentido, resulta imprescindible informarse a conciencia sobre la calidad y experiencia del cirujano plástico. Se trata de operaciones que, para ser seguras, requieren pericia y unas condiciones óptimas

Tipos de orejas

Las tipologías de orejas existentes se pueden clasificar en función de sus dimensiones, su forma y su proyección. En algunos casos, incluso se puede dar la combinación de dos defectos distintos. Estos defectos pueden contemplarse en una sola oreja o ambas. A continuación, hacemos un repaso de las diferentes anomalías que se pueden manifestar en las orejas.

Por lo que respecta a su tamaño, existen orejas largas, medias y pequeñas. En cuanto a sus formas, las hay redondeadas, verticales, puntiagudas, con el lóbulo prominente y el de caracol e inclinadas. Finalmente, por cómo se proyectan, son reconocibles las pegadas y las separadas.

Cuando se trata de corregir los defectos de las orejas, hay ejemplos en los que se suelen justificar las intervenciones. Es, por ejemplo, el caso de las despegadas. Se encuentran demasiado separadas de la cabeza, lo que afecta a la autoestima. Se trataría de reducir la visibilidad de estas orejas de soplillo. La otoplastia sería la intervención más recomendable para este inconveniente.

La criptotia implica una gran inclinación de las orejas. Se da cuando el borde superior se observa excesivamente pronunciado. Tener las orejas demasiado pequeñas puede generar que se bloquee el canal auditivo. Esta microtia ha llegado a manifestarse incluso en la ausencia de orejas.

Igual que en la criptotia y microtia, la otoplastia es la solución preferente para las orejas puntiagudas. Son las que parecen de elfo. Por su parte, las anomalías en el lóbulo requieren lobuloplastia. Estas alteraciones pueden ser congénitas, pero también haberse producido tras accidentes o usos disfuncionales de pendientes

Tratamientos y operaciones para las orejas

Moldeado de orejas
Vale la pena comenzar por las opciones que no requieren pasar por quirófano. Una clásica, ya en desuso, era el entablillado. Se llevaba a cabo en bebés recién nacidos para corregir sus orejas de soplillo.

Un método que bebe del anterior es el moldeado. Consiste en colocar un receptáculo de silicona blanda alrededor de las orejas. Mediante unos retenedores, se irá dando forma al cartílago. Hay que mantener este dispositivo pegado con cinta adhesiva durante mes y medio. Esta opción solo puede realizarse antes de que el bebé cumpla tres semanas.

Earfold
Se presenta en estas líneas otra alternativa que no requiere cirugía. Solo hacen falta veinte minutos con el fin de obtener resultados para toda la vida. Se tiene que realizar una incisión de únicamente 4 mm para introducir una especie de grapa.

Esta grapa está hecha de materiales como el oro macizo (en su recubrimiento) y la aleación de titanio y níquel. Una vez se cierra mediante sutura, va a permitir un pliegue extra en la oreja. De esta forma, se pega y se alinea con naturalidad la oreja.

Otoplastia
Se revela como la más tradicional y efectiva operación quirúrgica para la remodelación auricular. Su naturaleza va a depender del defecto concreto que se deba subsanar. No obstante, su metodología consiste siempre en la realización de una incisión para la extirpación de una parte del cartílago. Anteriormente, este ha sido esculpido con la intención de lograr la forma deseada. Se administran anestesia local y sedación.

En función de las necesidades de la operación, esta puede tardar más o menos. Lo normal es que dure entre 45 y 90 minutos. Una vez concluida, solo queda una ligera cicatriz tras la oreja que, durante los primeros días, deberá estar cubierta con una cinta. Es posible reincorporarse a la rutina habitual en pocas jornadas.

Lobuloplastia
Por su parte, la lobuloplastia supone una intervención más específica. Como su propio nombre indica, pretende la remodelación del lóbulo. Puede, por ejemplo, recomendarse en casos de lóbulos rasgados. Se producen cuando se ha alargado excesivamente el agujero del pendiente, lo que puede romper pieles de esa área.

Una vez se han quitado los tejidos desgarrados, se procede a reconstruir totalmente el lóbulo. Esta operación dura alrededor de una hora, en la que solo se precisa anestesia local. En unos cinco días, el intervenido está en disposición de retomar sus actividades comunes.

En definitiva, las disfunciones en el aspecto de las orejas tienen solución. Así, se mejora su estética, lo que potencia la autoestima de los afectados. Por lo general, estas reconstrucciones implican pasar por el quirófano. En este sentido, resulta imprescindible informarse a conciencia sobre la calidad y experiencia del cirujano plástico. Se trata de operaciones que, para ser seguras, requieren pericia y unas condiciones óptimas.