HILOS TENSORES

¿Qué son los hilos tensores?

Los hilos tensores son filamentos del grosor del cabello y fabricados con materiales biocompatibles. Es el tratamiento estético más utilizado para solucionar problemas de flacidez tanto faciales como corporales.

Es un lifting sin cirugía que apenas tiene efectos secundarios y que se realiza con anestesia local y sin ingreso hospitalario. Sus resultados son visibles a las pocas semanas y revitalizan el rostro de manera armónica y luminosa.

Idóneos para personas mayores de 35 años que presentan los primeros signos de flacidez. Adicionalmente es recomendado como tratamiento preventivo o reparador del descolgamiento de la piel.

¿Quieres saber más sobre este tratamiento? En Top Clinic, estaremos encantados de ayudarte. 

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    DURACIÓN

    15 min – 30 min

    jeringuilla

    ANESTESIA

    Local o tópica

    HOSPITALIZACIÓN

    No necesaria

    RECUPERACIÓN

    Inmediata

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    Precio a consultar

    PReguntas frecuentes

    Todo lo que necesitas saber sobre los Hilos Tensores

    ¿A quién va dirigido este tratamiento?

    Este tratamiento está indicado para cualquier persona ya que se utilizan productos biocompatibles y reabsorbibles. 

    Se puede aplicar en el rostro, cuello y papada

    • Eleva pómulos y cejas
    • Mejora el aspecto del contorno facial, la mandíbula y los pómulos
    • Corrige arrugas y surcos (código de barras, alrededor de la nariz)
    • Reafirma la piel en cuello y papada
    • Suaviza la piel y da luminosidad

    Se puede aplicar a nivel corporal

    • Corrige la flacidez de los brazos, muslos, glúteos, abdomen y pechos
    ¿En qué consiste este tratamiento?

    Los hilos tensores son filamentos del grosor del cabello y fabricados con materiales biocompatibles. Es el tratamiento estético más utilizado para solucionar problemas de flacidez tanto faciales como corporales. 

    Los hilos están compuestos de material altamente compatible con el ser humano y 100% biodegradable. Los hilos tensores ayudan a tensar y recolocar la piel que se ha descolgado por el paso del tiempo.

    • Elimina la flacidez de la cara: eleva los tejidos faciales (efecto lifting)
    • Recupera el contorno facial
    • Regenera la piel: estimula la producción de elastina y colágeno

    Para su realización se aplica una pequeña cantidad de anestesia en la zona localizada, posteriormente, el médico introduce la sutura bajo la piel a una profundidad de 3 a 5 mm. La aplicación no requiere incisiones, ya que se introduce con una aguja muy fina, y mantiene su posición gracias a sus conos absorbibles orientados en sentidos opuestos (bidireccionales).

    Una vez que se ha aplicado la sutura, el médico efectúa una ligera compresión de los tejidos con la mano para remodelarlos y obtener el efecto elevador que se desea. Los extremos de la sutura no introducidos se cortan. En función del paciente y de la zona a tratar, se pueden aplicar una o más suturas.

    Después del tratamiento el médico estético redefine la zona al comprimir el tejido y estira la piel gracias a los conos bidireccionales con los que cuenta el hilo.

    ¿Cuál es su duración?

    Los resultados comienzan a hacerse visibles a partir del primer mes. Durante el tercer mes se alcanzan los resultados óptimos y su duración, aunque depende del paciente, puede llegar hasta los 18 ó 24 meses.

    Se realiza 1 sesión de 10 a 15 minutos de duración.

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    ¿Cómo funcionan los hilos tensores?

    Con los años, la cantidad colágeno de la piel disminuye de manera progresiva. Esto produce que algunas zonas se descuelguen. La piel flácida o descolgada en el rostro produce un efecto de envejecimiento. El tratamiento con hilos tensores ayuda a recolocar la piel, devolviéndole firmeza y tersura. En la actualidad es uno de los tratamientos antiedad más efectivos y demandados.

    Pero también se utiliza en otras zonas del cuerpo, aparte del rostro. Abdomen, pechos, muslos, brazos o cuello pueden reposicionarse gracias a los hilos tensores, y recuperan su elasticidad.

    La función de los hilos no solo contribuye a esta acción principal. También trabaja en el nivel subcutáneo. El componente básico de los hilos (polidioxanona) ayuda a producir de forma natural la elastina y el colágeno en las zonas donde se han insertado los hilos. Esto produce, además, que se reduzca la flaccidez de la piel y se vea más luminosa y rejuvenecida.

    Este tipo de tratamiento está dirigido especialmente a personas que quieren combatir los primeros signos de edad como arrugas o surcos de expresión. Es adecuado para pacientes con edades entre 35 y 45 años. Pero no es una técnica aconsejable para personas maduras que muestran en su piel arrugas muy marcadas o flaccidez excesiva.

    Tratamiento con hilos tensores

    La técnica consiste en practicar pequeñas incisiones con una aguja muy fina para injertar los hilos. Una vez dentro, se van desplazando hasta colocarlos en el tejido del área deseada y en una posición determinada. Se quedan fijos sin necesidad de sutura, ya que el propio tejido los reabsorbe.

    El número habitual de hilos insertados suele oscilar entre seis y quince en el tratamiento facial. En la intervención se aplica una anestesia local en formato de crema, por ello se trata de un procedimiento rápido. Además, no es necesaria la hospitalización tras el proceso. El paciente se va a casa tras un breve tiempo de observación. En general, una sesión suele durar media hora.

    Contraindicaciones de los hilos tensores

    Tras la intervención, pueden detectarse como efectos secundarios algunas inflamaciones débiles y hematomas que desaparecen tras varios días. Al ser una técnica que se practica con un tipo de material que no produce alergias, no se observan grandes contraindicaciones.

    Únicamente, aparecen algunas contraindicaciones en casos muy determinados:

    • Las personas inmunodeprimidas o que carecen de colágeno no deben someterse a estos tratamientos.
    • Tampoco es recomendable, según los especialistas, las personas que presentan alteraciones en la sangre como coagulación.
    • Y personas que toman, debido a tratamientos médicos, medicamentos como antiinflamatorios, aspirina o anticoagulantes. Esto se debe por la aparición de hematomas que producen las agujas en la piel al injertar los hilos.
    • Tampoco es aconsejable para personas con infecciones cutáneas o heridas abiertas en las zonas a tratar.
    • Otro posible grupo de riesgo son las mujeres embarazadas o las que están en fase lactante.
    • Como se explicaba antes, no se trata de un procedimiento estético apto para personas que presentan una flaccidez muy marcada.

    Los hilos tensores más comunes

    Aunque se pueden clasificar por diferentes características (material, duración, forma de aplicación o dimensiones), los tres tipos de filamentos más comunes:

    – Hilos espiculados: las espículas se sitúan en sentido contrario al tejido cutáneo para impedir que este vuelva a su posición natural. El especialista debe tener en cuenta a la hora de injertarlo aspectos como los músculos de mímica y factores de movimiento para que el resultado quede de la forma más natural posible.

    Su forma rizada hace que posean mayor grosor respecto a otros filamentos, lo que incrementa la producción de colágeno de la piel.

    – Hilos monofilamento: son fibras más finas que el tipo espiculado. Por otra parte, este grosor hace que se requiera de mayor cantidad de fibras que en una intervención con hilos espiculados. Sin embargo, es una opción menos invasiva.

    -Hilos multifilamento: a diferencia del monofilamento, se fabrican con distintas hebras para conseguir un mayor efecto de apariencia natural y armonía en el rostro. El multifilamento es el más utilizado para tratar las arrugas en los labios.

    Resultados de los hilos tensores

    Los primeros resultados se observan transcurrido muy poco tiempo tras la intervención. La piel luce más tersa y firme, consiguiendo un aspecto natural y rejuvenecido.

    Los resultados más duraderos comienzan a aparecer a los dos meses de la intervención. La inserción de los hilos produce que la piel genere más colágeno y elastina. Este proceso tarda un tiempo en producirse y es el verdadero efecto luminoso de la piel que consigue una piel más joven.

    La duración de los hilos estéticos puede prolongarse hasta un año y medio tras la intervención. Tras este plazo de tiempo puede volver a aplicar la técnica en las mismas zonas del rostro sin ningún problema.

    ¿Cómo es la recuperación de los hilos tensores?

    El procedimiento es muy rápido: entre 30 y 45 minutos de intervención. El paciente retoma sus actividades diarias transcurridas 48 horas. Para que la piel se recupere completamente y se reduzcan la hinchazón pueden pasar unos 10 días. Es recomendable no realizar actividades deportivas normales durante 7 días y otras actividades más intensas en 30 días.

    Algunos especialistas recomiendan el uso de un cojín cervical tras los días inmediatamente posteriores al tratamiento.

    Hasta aquí este recorrido por el tratamiento estético de los hilos tensores para ganar firmeza y juventud en la piel del rostro. Una técnica muy recomendable, ya que no es invasiva ni requiere de cuidados posteriores. Se utiliza anestesia local y no requiere de ingreso hospitalario. La piel luce a los pocos días con un aspecto más luminoso y terso. Su efecto dura a lo largo de varios años y puede volver a usarse sin complicaciones.

    ¿Cómo funcionan los hilos tensores?

    Con los años, la cantidad colágeno de la piel disminuye de manera progresiva. Esto produce que algunas zonas se descuelguen. La piel flácida o descolgada en el rostro produce un efecto de envejecimiento. El tratamiento con hilos tensores ayuda a recolocar la piel, devolviéndole firmeza y tersura. En la actualidad es uno de los tratamientos antiedad más efectivos y demandados.

    Pero también se utiliza en otras zonas del cuerpo, aparte del rostro. Abdomen, pechos, muslos, brazos o cuello pueden reposicionarse gracias a los hilos tensores, y recuperan su elasticidad.

    La función de los hilos no solo contribuye a esta acción principal. También trabaja en el nivel subcutáneo. El componente básico de los hilos (polidioxanona) ayuda a producir de forma natural la elastina y el colágeno en las zonas donde se han insertado los hilos. Esto produce, además, que se reduzca la flaccidez de la piel y se vea más luminosa y rejuvenecida.

    Este tipo de tratamiento está dirigido especialmente a personas que quieren combatir los primeros signos de edad como arrugas o surcos de expresión. Es adecuado para pacientes con edades entre 35 y 45 años. Pero no es una técnica aconsejable para personas maduras que muestran en su piel arrugas muy marcadas o flaccidez excesiva.

    Tratamiento con hilos tensores

    La técnica consiste en practicar pequeñas incisiones con una aguja muy fina para injertar los hilos. Una vez dentro, se van desplazando hasta colocarlos en el tejido del área deseada y en una posición determinada. Se quedan fijos sin necesidad de sutura, ya que el propio tejido los reabsorbe.

    El número habitual de hilos insertados suele oscilar entre seis y quince en el tratamiento facial. En la intervención se aplica una anestesia local en formato de crema, por ello se trata de un procedimiento rápido. Además, no es necesaria la hospitalización tras el proceso. El paciente se va a casa tras un breve tiempo de observación. En general, una sesión suele durar media hora.

    Contraindicaciones de los hilos tensores

    Tras la intervención, pueden detectarse como efectos secundarios algunas inflamaciones débiles y hematomas que desaparecen tras varios días. Al ser una técnica que se practica con un tipo de material que no produce alergias, no se observan grandes contraindicaciones.

    Únicamente, aparecen algunas contraindicaciones en casos muy determinados:

    • Las personas inmunodeprimidas o que carecen de colágeno no deben someterse a estos tratamientos.
    • Tampoco es recomendable, según los especialistas, las personas que presentan alteraciones en la sangre como coagulación.
    • Y personas que toman, debido a tratamientos médicos, medicamentos como antiinflamatorios, aspirina o anticoagulantes. Esto se debe por la aparición de hematomas que producen las agujas en la piel al injertar los hilos.
    • Tampoco es aconsejable para personas con infecciones cutáneas o heridas abiertas en las zonas a tratar.
    • Otro posible grupo de riesgo son las mujeres embarazadas o las que están en fase lactante.
    • Como se explicaba antes, no se trata de un procedimiento estético apto para personas que presentan una flaccidez muy marcada.

    Los hilos tensores más comunes

    Aunque se pueden clasificar por diferentes características (material, duración, forma de aplicación o dimensiones), los tres tipos de filamentos más comunes:

    – Hilos espiculados: las espículas se sitúan en sentido contrario al tejido cutáneo para impedir que este vuelva a su posición natural. El especialista debe tener en cuenta a la hora de injertarlo aspectos como los músculos de mímica y factores de movimiento para que el resultado quede de la forma más natural posible.

    Su forma rizada hace que posean mayor grosor respecto a otros filamentos, lo que incrementa la producción de colágeno de la piel.

    – Hilos monofilamento: son fibras más finas que el tipo espiculado. Por otra parte, este grosor hace que se requiera de mayor cantidad de fibras que en una intervención con hilos espiculados. Sin embargo, es una opción menos invasiva.

    -Hilos multifilamento: a diferencia del monofilamento, se fabrican con distintas hebras para conseguir un mayor efecto de apariencia natural y armonía en el rostro. El multifilamento es el más utilizado para tratar las arrugas en los labios.

    Resultados de los hilos tensores

    Los primeros resultados se observan transcurrido muy poco tiempo tras la intervención. La piel luce más tersa y firme, consiguiendo un aspecto natural y rejuvenecido.

    Los resultados más duraderos comienzan a aparecer a los dos meses de la intervención. La inserción de los hilos produce que la piel genere más colágeno y elastina. Este proceso tarda un tiempo en producirse y es el verdadero efecto luminoso de la piel que consigue una piel más joven.

    La duración de los hilos estéticos puede prolongarse hasta un año y medio tras la intervención. Tras este plazo de tiempo puede volver a aplicar la técnica en las mismas zonas del rostro sin ningún problema.

    ¿Cómo es la recuperación de los hilos tensores?

    El procedimiento es muy rápido: entre 30 y 45 minutos de intervención. El paciente retoma sus actividades diarias transcurridas 48 horas. Para que la piel se recupere completamente y se reduzcan la hinchazón pueden pasar unos 10 días. Es recomendable no realizar actividades deportivas normales durante 7 días y otras actividades más intensas en 30 días.

    Algunos especialistas recomiendan el uso de un cojín cervical tras los días inmediatamente posteriores al tratamiento.

    Hasta aquí este recorrido por el tratamiento estético de los hilos tensores para ganar firmeza y juventud en la piel del rostro. Una técnica muy recomendable, ya que no es invasiva ni requiere de cuidados posteriores. Se utiliza anestesia local y no requiere de ingreso hospitalario. La piel luce a los pocos días con un aspecto más luminoso y terso. Su efecto dura a lo largo de varios años y puede volver a usarse sin complicaciones.