Método pose

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¿En qué consiste el Método Pose?

¿Has oído hablar del Método Pose? Se trata del método menos invasivo para realizar una reducción de estómago. Este método no deja cicatrices ni incisiones externas, puesto que se realiza vía oral, mediante una endoscopia, propiciando que el paciente en menos de 48h pueda volver a su rutina habitual.

Gracias a este método se consigue limitar la capacidad del estómago del paciente provocando que este se sacie con menor cantidad de comida, lo cual puede ayudar el mismo, a seguir una dieta sana y razonable sin tener hambre constantemente.

 

¿Qué pacientes son los más adecuados para realizar este procedimiento? Aquellos con un exceso de entre 15 y 35 kilos, comprometidos con la pérdida de peso y que han intentado perder peso con dieta o fármacos pero sin resultados satisfactorios o con efecto rebote. Estos pacientes presentan un índice de masa corporal de entre 29 y 35. 

 

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DURACIÓN

25 min – 30 min

jeringuilla

ANESTESIA

HOSPITALIZACIÓN

No necesaria

RECUPERACIÓN

48 Horas

KILOS

25 Kg. media

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¿En que consiste el método POSE?

Sus siglas aluden a Primary Obesity Surgery Endoluminal (operación endoluminal primaria para el tratamiento de la obesidad). Se lleva a cabo por endoscopia y exige que el paciente esté anestesiado.

El cirujano introduce por vía oral un tubo con un cabezal movible. Posteriormente, realiza una docena de pliegues en el fundus gástrico (la parte superior del estómago) y los sutura. El objetivo es reducir la capacidad del estómago en un 30 % como máximo. Es un procedimiento irreversible que tiene una duración entre los 90 y los 120 minutos.

Progresivamente, la persona intervenida comprueba cómo el vaciado gástrico se ralentiza. La sensación de saciedad aumenta consiguiendo así que se reduzca el apetito. Se trata de una intervención segura que no suele presentar problemas

Aspectos que se deben tener en cuenta antes de realizar el método POSE

Son diversos por lo que se considera más apropiado agruparlos en apartados específicos como los siguientes.

Análisis clínicos y revisión del estado de salud del paciente

Es el cirujano y su equipo quienes deciden el tipo de análisis que necesitan para certificar la idoneidad del método para el paciente. Tras revisar el historial clínico, se procede a practicar:

  • Un análisis clínico completo.
  • Una radiografía del tórax.
  • La comprobación del correcto tránsito esofágico.
  • Un electrocardiograma.

La dieta líquida
El paciente debe someterse a una dieta líquida durante el tiempo pautado por el cirujano. Se añade que deberá permanecer en ayunas al menos 12 horas antes de la operación. Así se asegura que el estómago está totalmente vacío.

Lo habitual es que se permita la ingesta de agua, café, infusiones y zumos sin pulpa natural. La leche desnatada, la gelatina sin azúcar, los yogures desnatados sin azúcar y sin frutas o cereales, los caldos y las sopas (sin pasta o arroz) y los sobres dietéticos.

La evaluación metabólica
El facultativo debe también analizar cuáles son los motivos reales de la obesidad del paciente. Ello conlleva que se realicen pruebas para determinar el nivel de hormonas como:

  • El cortisol y la serotonina. Ambas provocan estrés o ansiedad.
  • La leptina, encargada de controlar la sensación de hambre.
  • La dopamina, relacionada con la autoestima y la felicidad.
  • La adrenalina, básica para conocer la capacidad de adaptación y respuesta de la persona ante la comida.


Finalmente, se comprueba el funcionamiento de la glándula tiroidea y de las glándulas adrenales (situadas sobre los riñones). Ambas son esenciales para confirmar el estado de salud de la persona.

Solo tras la realización de las antedichas comprobaciones es posible llevar a cabo la intervención. A lo largo de la práctica de las mismas se busca certificar la seguridad de la operación y evitar complicaciones.

¿Qué medidas hay que tomar después de realizar el método POSE?

Es habitual que durante el día siguiente a la intervención el paciente presente molestias en la zona intervenida. Son habituales síntomas como:

  • Vómitos y náuseas en las horas siguientes a la operación.
  • Cervicalgia provocada por la intubación.
  • Faringitis y esofagitis (inflamación de la faringe y del esófago).


El paciente puede volver a su casa a las 24 horas. El cirujano le dará unas pautas personalizadas para que le sea más fácil adaptarse a su nuevo estado físico.

En lo que respecta a la dieta recomendable, se divide en distintos periodos. Así, en los primeros 21 días es necesario seguir una dieta líquida. Progresivamente, se puede ir tomando alimentos más sólidos (siempre siguiendo los consejos del equipo médico). Además, en las primeras 72 horas es necesario:

  • No consumir alimentos sólidos.
  • Comer lentamente.
  • No tomar bebidas azucaradas o con gas.
  • Hidratarse de manera continua, pero con pequeños sorbos.
  • Pasear diez minutos cada día.


Seguir una dieta basada en sopas y caldos desgrasados, zumos naturales sin azúcar que no sean de cítricos y polos de hielo sin azucarar.

A lo largo de los 10 días siguientes se podrán realizar cinco comidas al día. Es conveniente marcar un horario para las tomas. A las medidas anteriores se les añade que el paseo diario puede durar hasta 40 minutos.

Entre la segunda la tercera semana tras la intervención se comienza a comer alimentos triturados. Siguen sin recomendarse las bebidas con gas o con exceso de azúcar. Los alimentos con cierta acidez no son convenientes. A la hidratación constante se le añaden dos o tres paseos de 15 minutos de duración.

Es en torno a los 20 o 30 días posteriores a la práctica del método POSE cuando se permite la dieta blanda. Forman parte de ella, entre otros alimentos, los cereales, los biscotes integrales, la verdura hervida, la carne blanca y el pescado a la plancha o al vapor. Los paseos deben durar una hora.

A los 60 días es cuando pueden tomarse hidratos de carbono de absorción lenta. La actividad física ha de llevarse a cabo al menos cinco días a la semana. También es posible introducir ejercicios anaeróbicos moderados tres días a la semana. Se incorporan a la dieta las frutas sin piel, el arroz integral y el fiambre loncheado de pavo.

A los 90 días las heridas deben haber cicatrizado correctamente. Se aumenta el ejercicio físico y se pueden tomar otros alimentos. El queso semicurado, las ensaladas, las carnes rojas, el huevo y el pescado azul pueden formar parte de la dieta habitual. A partir del sexto mes tras la operación hay que seguir una dieta permanente que irá cambiando dependiendo de lo indicado por el cirujano

¿Cuánto se puede adelgazar con este método?

En torno a un 40 o 45 % del peso previo a la cirugía. Dependerá del metabolismo de cada paciente, pero es posible perder entre 20 y 40 kilogramos. Se recuerda que el seguimiento estricto de las recomendaciones del especialista es sinónimo de éxito.

Se espera haber aclarado cualquier tipo de duda sobre el método POSE y sus múltiples ventajas. Combatir la obesidad es posible con una intervención tan segura como fiable.