Mentón

mentoplastia

¿En qué consiste la mentoplastia u operación de mentón?

La mentoplastia es una de las intervenciones más eficaces para remodelar la imagen facial totalmente.

Este tratamiento consiste en la práctica de una incisión intraoral para acceder al hueso del mentón. Es el cirujano el que se encarga de realizar los movimientos oportunos para alinear la zona con el resto de la cara. La técnica se denomina también genioplastia ósea. Hay diversas maneras de afrontar el tratamiento, dependiendo de cada caso particular. Las posibilidades son: 

  • Mover la barbilla hacia adelante para evitar su retroceso. 
  • Retrasar la posición de la barbilla para alinearla. 
  • Evitar la barbilla asimétrica moviendo el mentón de un lado a otro. 
  • Acortar o alargar el mentón para conseguir el efecto deseado. 

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¿A quién está dirigido este tratamiento?

A personas que tienen el mentón demasiado grande o muy pequeño. Antes de apostar por esta alternativa, es esencial detectar que no exista otro problema complementario de origen óseo o dental. Es igualmente recomendable para cualquier persona que quiera corregir ligeramente su estructura facial rejuveneciendo y difuminando sus rasgos más marcados. 

Duración

La intervención se realiza con anestesia general. Si se incluye un implante, tiene una duración de 60 minutos. Si incluye el corte del hueso del mentón (osteotomía), durará el doble. En ocasiones, se completa con una rinoplastia para mejorar el perfil de la persona. Esto conlleva que la duración de la cirugía sea mayor. 

Los primeros resultados se empiezan a ver a los ocho o diez días. Pasado el primer mes la inflamación baja un 90 %, lo que permite ver ya cómo ha quedado la zona intervenida. Los resultados son permanentes, puesto que el hueso no crecerá. 

Sólo puede alterarse la imagen por otro tipo de accidentes, impactos o situaciones similares. Tampoco es habitual que la grasa se acumule en la zona, por lo que la intervención es definitiva en un alto porcentaje de ocasiones. 

Preoperatorio de la mentoplastia

El paciente debe prepararse para la intervención poniendo en práctica los siguientes consejos: 

  • Mejorar la dieta, evitando el exceso de grasa y la posible falta de vitaminas o minerales. La carne magra, la verdura, la fruta y los frutos secos no deben faltar. Se tienen que eliminar los fritos, los alimentos ultraprocesados y la bollería industrial. El objetivo es evitar la anemia y mantener la capacidad de cicatrización del paciente intacta. Este cambio debería comenzar unos 60 días antes de la fecha de la operación. 
  • Dejar de fumar. El hábito es poco saludable en cualquier circunstancia, pero más todavía si se tienen en cuenta algunos factores esenciales. Cada cigarrillo contiene más de 4 000 sustancias tóxicas que terminan incidiendo en la capacidad de coagulación y de cicatrización. Para obtener los efectos oportunos, hay que evitar fumar en el mes anterior a la cirugía. 
  • No consumir medicamentos con ácido acetilsalicílico, anticoagulantes o similares. De tenerlos recetados por otro motivo, el cirujano se encargará de ajustar la posología para reducir la posibilidad de sangrado. 
  • Confiar en un cirujano experto en cirugía facial. Dependerá del tipo de mentoplastia que se realice. De ser de osteotomía deslizante, ese necesita un cirujano maxilofacial dada sus características. En el resto de modalidades, es indispensable contar con un especialista con experiencia demostrable. 
  • Comentar detalladamente el historial médico previo, la medicación que se toma y cualquier otra incidencia que pudiera alterar la recuperación. Se recuerda que las personas con problemas cardiovasculares o de coagulación sanguínea podrían ser descartados como candidatos a recibir este tratamiento. 
  • Someterse a una prueba completa de hematología, radiografías y un electrocardiograma para comprobar si el paciente podría soportar la operación con normalidad. 


Todos los aspectos anteriores son imprescindibles y exigibles por parte de quien va a realizar la intervención. Se trata, en definitiva, de intentar hacer todo lo posible para que la cirugía sea exitosa y para evitar que haya problemas en el quirófano de complicada solución. 

¿Cuánto cuesta una mentoplastia?

No suele haber un precio fijo porque cada mentón es totalmente distinto. El cirujano debe realizar un estudio detallado del paciente para analizar su fisonomía. El tratamiento puede requerir otras opciones complementarias que repercutan en la mejora de los resultados. 

En términos generales, los precios rondan entre los 1.500€ y los 3.000€, dependiendo del tipo de cirugía y del uso de relleno. Es importante tener en cuenta que el precio puede variar en función de la experiencia del cirujano y de los servicios que ofrezca la clínica.  

La repercusión de la intervención en la imagen del paciente es de vital importancia, por lo que ponerse en manos expertas y pagar algo más es una decisión acertada. Es posible averiguar cuál es la opción más adecuada con solo leer la ficha descriptiva del servicio y los cuidados posteriores que se ofrecen. Los mejores cirujanos incluyen diversas visitas y revisiones para asegurarse que el resultado es el esperado. 

 

¿Cuáles son las razones por las que hacerse una mentoplastia?

Al incluirse dentro de las intervenciones estéticas, es habitual pensar que todos los que se someten a ella lo hacen exclusivamente por recuperar la simetría de su rostro. Lo habitual es que haya causas específicas que exijan la cirugía, como las que ahora se describen: 

  • La agenesia congénita de la mandíbula. Es necesaria la reconstrucción del maxilar al faltarle una parte desde el nacimiento de la persona. En estos casos se tiene en cuenta la forma del óvalo facial y cómo remodelar de manera armónica con el resto del rostro. 
  • Complementar una cirugía ortognática consistente en la recuperación del equilibrio facial mediante la recolocación de los huesos de la mandíbula y del maxilar. 
  • La corrección de la asimetría de la cara. El mentón está en el eje central de la cara y se alinea con la nariz y con el entrecejo. Cualquier cambio provoca que el rostro parezca que está movido hacia un lado u otro, lo que genera una enorme inseguridad en el paciente.  
  • La armonización de los rasgos de la cara. El mentón debe tener un tamaño determinado y no llamar la atención ni por exceso ni por defecto. En caso contrario, se analizará cuál es la causa y por qué se ha producido la alteración correspondiente. 
  • La reconstrucción del cráneo y de la cara tras una cirugía para la extirpación de un carcinoma o tras un traumatismo. La reubicación del mentón ayuda a crear un punto de referencia en el rostro. La meta es lograr que cada cirugía sea un éxito y permita reordenar el resto del rostro con eficacia. 
  • Para suavizar los rasgos masculinos en las intervenciones de cambio de sexo. En estos casos, se apuesta por la osteopatía para limar el mentón, logrando feminizar la cara del paciente.  

 

¿Existen diferentes tipos de mentoplastia o cirugías de mentón?

Sí, concretamente son dos que incluyen, a su vez, distintos procedimientos complementarios para obtener un resultado casi perfecto. 

De aumento 

Es la opción más recomendable para los pacientes con microgenia (mentón de pequeño tamaño). El cirujano estudiará los rasgos faciales (nariz, labios y mentón) para elegir entre las siguientes técnicas: 

  • El uso de una prótesis de Gore-Tex o silicona: Es la opción más eficaz si el aumento a realizar es moderado. Se insertará en la boca a través de una pequeña incisión debajo del mentón, colocándola entre el labio inferior y la encía. 
  • La osteotomía deslizante: Si el aumento debe ser mayor, lo habitual es que se adelante una parte del hueso hasta la posición correcta. Posteriormente, se fija con tornillos y placas de titanio para evitar su retroceso. Al no haber prótesis y usar materiales para facilitar la osteosíntesis, se reduce la posibilidad de rechazo. 
  • La lipoescultura: Se comienza realizando una liposucción de otra zona del cuerpo. Tras centrifugar la grasa y eliminar tejidos y sangre, se procede a inyectar en la zona. Esta técnica no suele generar rechazo en el paciente al utilizarse un material que ha generado su propio organismo. 
  • El ácido-hialurónico es una sustancia que ayuda a rellenar la zona deprimida que rodea al mentón de forma adecuada. Contribuye a recuperar la tersura de la piel, logrando también que las cicatrices se reduzcan. 


El tiempo de intervención dependerá de la alternativa elegida. En todos los casos, el resultado es óptimo siempre que sea practicado por un cirujano con experiencia. 

De reducción 

Si el paciente tiene el mentón demasiado grande, sufre de una mala alineación de su mandíbula lo que le provoca molestias físicas. El procedimiento comienza con una incisión intraoral y luego se elige entre: 

  • El fresado o lijado del hueso. Se introduce una herramienta específica que incluye un aspirador para dejar la zona limpia antes de proceder a la sutura. 
  • Una osteotomía deslizante consistente en reducir o estrechar el hueso
  • Una vez más, se recuerda la indudable importancia de someterse siempre a un examen previo para facilitarle la labor al cirujano. 

 

Recomendaciones y cuidados tras una cirugía de mentón

Lo habitual es que la operación no suponga ningún tipo de problema para el paciente, pero es indispensable tener en cuenta las recomendaciones del cirujano. Entre ellas, se encuentran las siguientes: 

  • El vendaje compresivo evita que el mentón se desplace y no debe retirarse sin permiso del cirujano. 
  • Dado lo delicado de la zona a intervenir, es probable que se produzca una inflamación. Suelen recetarse antiinflamatorios específicos. 
  • El sangrado ligero se trata de forma específica por el cirujano. Se desaconseja el consumo de aspirinas o derivados y fumar al retrasar la nicotina la capacidad de cicatrización. Asimismo, esta sustancia incide en la microcirculación y multiplica las opciones de padecer una infección. El uso de un enjuague bucal desinfectante es imprescindible, pero debe evitarse durante las 24 horas siguientes a la operación. 
  • Es necesario practicar una higiene bucal correcta dos o tres veces al día. Debe usarse el mencionado tipo de enjuague y un suero. 
  • Las molestias son más llevaderas con el uso de analgésicos. El paracetamol es el más recetado, pero pueden usarse otros complementarios. 
  • Durante las 24 horas siguientes a la operación es indispensable dormir con la cabeza en una posición elevada. El objetivo es evitar que, al tumbarse totalmente la persona, pueda producirse algún tipo de alteración en la posición del mentón. 
  • No se aconseja la práctica deportiva o cualquier otra actividad que pudiera facilitar que la zona intervenida reciba algún tipo de golpe o impacto.  
  • Los cinco días posteriores a la cirugía exigen que el paciente tome exclusivamente una dieta blanda. 
  • En el medio año posterior a la intervención, no se aconseja exponerse directamente a la luz solar. 
  • Si todo va bien, la inflamación y las molestias deben remitir a los 14 días del tratamiento. Solo el facultativo debe decidir sobre los resultados obtenidos y, si procede, sobre otro tipo de intervenciones o prácticas complementarias que ayuden a conseguir la imagen deseada.
  • No se aconseja tocar, masajear o estimular la zona durante los días posteriores a la intervención, podría provocar un nuevo desplazamiento. Los resultados no son visibles hasta que no desaparezca por completo la inflamación. Mientras tanto, es importante seguir las recomendaciones anteriores y otras que pudiera ofrecer el cirujano. 


El paciente puede recuperar su rutina habitual pasadas dos semanas desde la intervención, dependiendo del tipo de trabajo que realice. No se descarta la posibilidad de hacer alguna prueba radiológica para comprobar el estado real del mentón y decidir si se concede el alta definitiva.  

En los meses sucesivos, se suelen programar diversas consultas para llevar a cabo nuevas comprobaciones que confirmen que la intervención ha sido exitosa. Se tienen en cuenta durante estas visitas las sensaciones del paciente, si su mordida es correcta y cuáles son los cambios que ha experimentado.  

Tras todo lo anterior, se confirma que la mentoplastia es una alternativa eficaz, fiable y segura para cualquier persona que quiera lucir una nueva imagen. Además, incide en la mejora de la mordida y reduce las molestias de la deformación del mentón. La suma de tantas ventajas justifica su popularidad y su alta demanda entre los que presentan algún tipo de alteración en el mentón.