Rosácea

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¿Cómo tratar la rosácea?

La rosácea es una afección bastante común de la piel que causa rojeces, y rubor, además de hacer visibles los vasos sanguíneos de la cara. Es un problema dermatológico que puede llegar a afectar hasta el 10% de la población adulta.

Esta afección es más frecuente en mujeres entre los 30 a 60 años. En los casos en los que es más grave, puede llegar a afectar a la calidad de vida de las personas que lo sufren, pudiendo ocasionar problemas de autoestima, depresión, miedo social o ansiedad. Por ello, existen remedios que van desde los naturales hasta tratamientos estéticos como el láser para la rosácea para eliminar las rojeces que produce este problema dermatológico.

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¿Qué es la rosácea?

La primera señal de la rosácea es el enrojecimiento. Puede asemejarse a un rubor o una quemadura solar en la zona de la nariz, mejillas, frente o mentón. Algunos síntomas incluyen protuberancias rojas o con pus y vasos sanguíneos pequeños.

En ciertas personas, la piel de la nariz se puede volver roja, hinchada y gruesa, normalmente vinculado al exceso de tejidos (rinofima). Igualmente, puede afectar a los ojos y que luzcan llorosos o rojos. Además, puede extenderse irritando e inflamando los párpados y la parte blanca del ojo (comúnmente llamado conjuntivitis).

¿Por qué se produce la rosácea?

Esta enfermedad de origen multifactorial cuenta con, al menos, las siguientes causas:

  • Factores genéticos: Existen evidencias de predisposición familiar y es frecuente en bajos fototipos.
  • Factor neurovascular: Es la primera etapa de la rosácea. Los capilares de la piel están sensibilizados y con vasodilatación ante estímulos leves. Esto provoca la rojez, además, arañas vasculares o telangiectasias.
  • Factores inmunológicos/infecciosos: Como en enfermedades como el acné o la dermatitis atópica, existe una respuesta inmunológica no normal a determinados agentes bacteriológicos que, normalmente, no son perjudiciales. El más usual es el ácaro demodex folliculorum.
  • Factores hormonales: Es más frecuente en mujeres de mediana edad, se cree que es debido a la acción de estrógenos provocando mayor vasodilatación.
  • Factores externos: Los síntomas de la rosácea se pueden agravar por factores externos provocando inflamación y vasodilatación de la piel. Nos referimos a cosas como la exposición solar, cambios bruscos de temperatura, comidas picantes, estrés, consumo de alcohol, entre otros.

¿En qué consiste el tratamiento de láser para la rosácea?

Para los casos más graves de rosácea, se recomienda realizar un tratamiento láser para eliminar el problema lo máximo posible. En el caso de los vasos sanguíneos agrandados en la cara, en ocasiones se pueden extirpar con una aguja eléctrica fina o con cirugía láser.

El láser para la rosácea sirve para mejorar la situación vascular además de tener efecto a varios niveles que se comentan a continuación:

  • Efecto vascular: La rosácea tiene un componente vascular esencial. Es más, se cree que el comienzo de la rosácea se origina en la vasodilatación cutánea mantenida y poca capacidad de vasoconstricción. La dilatación de los vasos produce un mayor riego sanguíneo que se traduce en los síntomas de la rosácea como son inflamación, eritema, sensación de ardor, edema, etc.
  • Efecto antimicrobiano: Consiste en usar un láser vascular potente como el pulsado. Apto para pacientes que sufren demodicosis grave (parásito demodex folliculorum), reduciendo la rojez y la descamación. 
  • Efecto inmunomodulador: Tipos de láseres como el colorante pulsado han demostrado minimizar la respuesta inflamatoria en la piel, reduciendo la inflamación de forma aislada o asociado a otros tratamientos. Se consigue que la rojez casi se elimine y disminuye la cantidad de lesiones inflamatorias como pápulas o pústulas. Este efecto es aún más potente cuando se combina con tratamientos como la isotretinoína o antibióticos.
  • Efecto ablativo: En caso de exceso de tejido (rinofima) se puede usar un láser quirúrgico ablativo para remodelar la zona hipertrofiada. El más útil es el láser de CO2 ya sea en modo continuo clásico como fraccionado. Este láser vaporiza los tejidos usando el agua (presente en capas de la piel), consiguiendo que la zona afectada vuelva a su forma similar antes de sufrir la rosácea.

¿A quién está dirigido el láser para rosácea?

La rosácea es un trastorno dermatológico que tiene origen genético o hereditario, aunque existen otros factores que pueden favorecer la vasodilatación de los vasos o venitas de la cara. Solo en Europa afecta a un 10 % de la población, siendo más afectadas mujeres que hombres (aunque en los hombres los casos son más graves) y tendente a afectar a las pieles más claras.

En principio, todas las personas que sufren rosácea pueden aplicarse el tratamiento con láser para eliminarla, aunque en mujeres embarazadas, es recomendable esperar al final del embarazo o periodo de lactancia.

Duración del tratamiento

La duración del tratamiento en rosácea dependerá de la gravedad de la afección y de los síntomas que se presenten. Normalmente, el tratamiento con láser suele ser rápido. Normalmente, se suelen realizar entre 2 y 4 sesiones con el láser de 30 minutos cada una.

Una vez realizado el tratamiento, es posible que aparezcan hinchazón o un moretón en la zona tratada. Estos signos suelen desaparecer en torno a 10 a 15 días.

¿Qué láser usar según el tipo de rosácea?

En función del tipo o gravedad de la rosácea, se pueden aplicar diferentes tipos de láseres o tratamientos. En la mayoría de casos, todo depende de cada caso en particular, pero a grandes rasgos podemos encontrar:

  • Cuperosis sin lesiones inflamatorias: Cuando la rojez es permanente, el láser de colorante pulsado (595 mm) o el de KTP (532 mm) son la mejor opción. La ventaja del pulsado es que es más seguro en pieles oscuras frente al KTP. Otra alternativa es la luz pulsada intensa, consiguiendo resultados igual de efectivos.
  • Lesiones inflamatorias: Da mejores resultados el láser colorante pulsado, pudiéndose combinar con tratamientos farmacológicos.
  • Telangiectasias agudas: La mejor opción es escoger el láser vascular de Nd:YAG (neodimio), capaz de borrar vasos profundos de zonas de la mejilla, nasal, etc. También el colorante pulsado o la luz pulsada pueden ayudar a reducir la telangiectasias.
  • Lesiones hipertróficas o filmatosas: Se suele usar el láser ablativo CO2, que vaporiza y modela los tejidos que han crecido en exceso. Cuando el problema es un cambio de textura sin hipertrofia, se aplica el láser de CO2 de modo fraccionado.

Cabe señalar que la mayoría de láseres son 100% compatibles con tratamientos médicos y farmacológicos usados en la rosácea, por lo que no es extraño que estos tratamientos se combinen con antibióticos (doxiciclina o isotretinoína).

Ventajas del tratamiento con láser para la rosácea

Se ha demostrado que el láser es la técnica, si bien más efectiva, también la más rápida en dar resultados en cuanto a enrojecimiento de la piel y las telangiectasias. Además, los resultados son más duraderos que realizando tratamientos tradicionales con medicamentos.

Es un tratamiento mayormente indoloro, aunque pueden aparecer molestias o cierto calor en las zonas tratadas, pero que son nimias. Antes de comenzar el tratamiento, el especialista suele aplicar un spray para insensibilizar y enfriar la piel, permitiendo minimizar las posibles molestias. También permite disminuir los efectos adversos del tratamiento.

¿Es doloroso el tratamiento con láser para la rosácea?

Por lo general, los tratamientos con láser pueden ser mínimamente dolosos al contacto con la piel. Sin embargo, existen láseres para tratar la rosácea como es el IPL que no produce ningún tipo de dolor (aunque sí una pequeña molestia al contacto del láser con la segunda capa de la piel).

Normalmente, al usar la luz pulsada, se aplica un gel en las zonas afectadas y, seguidamente se apoya el cabezal del láser o luz pulsada sobre el gel en cuestión. Tras esto, se hacen algunas pasadas y se cambia de cabezal para cerrar los capilares.

Igualmente, la luz pulsada puede emitir algo de calor, provocando la sensación de quemazón e incomodidad. Pero todo esto depende del paciente y la sensibilidad de su piel.

¿Cuántas sesiones de láser se necesitan para quitar las rojeces de la cara?

Las sesiones de un tratamiento de láser han de realizarse en un centro de estética especializado, donde se realizan 30 minutos por cada sesión. Sin embargo, el número de aplicaciones necesarias para tratar la afección de la rosácea dependerá, en gran medida, de las necesidades del paciente y la afectación de la piel. 

Generalmente, se suelen apreciar cambios positivos desde la primera sesión. Suelen necesitarse entre 2 y 4 sesiones para realizar el tratamiento.

En el caso de cuperosis, como las telangiectasias responden muy bien al tratamiento láser, se pueden notar mejoras rápidamente, eliminando los vasos visibles y reduciendo casi totalmente las rojeces difusas en tan solo 3 sesiones.

El tiempo mínimo de espera que se recomienda entre sesión y sesión es de 4 a 6 semanas, en función del tratamiento y la gravedad del caso.

 

Resultados y efectos secundarios del tratamiento

La ventaja que tienen estos tipos de terapias con láser es que apenas son dolorosos. Aunque, en función de la intensidad, pueden existir algunos efectos secundarios. Estos pueden ir desde una inflamación en las primeras 48 horas hasta la aparición de una rojez o moretón. Al cabo de unos días, puede darse lugar a pequeñas costras, lo que puede resultar molesto para pacientes que trabajan de cara al público.

Otro efecto secundario es que, si no se elige el momento adecuado, puede aparecer la hiperpigmentación residual, es decir, que la piel se tiña con el efecto del sol. Esto implica que, si haces un tratamiento en verano (con mayor exposición al sol) puedes correr el riesgo de que se pigmente la zona tratada, apareciendo manchas difíciles de eliminar. Por ello, se recomienda realizarse el tratamiento en invierno, evitando lo máximo posible la exposición solar.

Recomendaciones tras una sesión de láser para quitar la rosácea

Tras el tratamiento, es esencial tener en cuenta una serie de recomendaciones para evitar que la piel se irrite o manche. Algunos consejos son:

  • Protección contra el sol: Aplicar protección solar tras el tratamiento láser, ya que tras esta, la piel es más sensible y pueden aparecer manchas. Incluso en días nublados, es bueno aplicar en el rostro y cuello una protección solar con factor superior a 15.
  • Se recomienda no usar cremas que no hayan sido recomendadas por el especialista.
  • Tras la terapia de láser, el médico puede recetar algún tipo de crema hidratante para la piel. Es recomendable seguir las instrucciones y cumplir con las pautas recetadas al pie de la letra.
  • Por cada sesión se debe hacer un descanso, como mínimo, de 4 semanas. No atrases ni adelantes sesiones, ya que los resultados son progresivos.
  • Evitar el estrés, no exponerse al viento, no ingerir comidas picantes ni demasiado calientes, no tomar baños de vapor, evitar bebidas como el alcohol o el café.